Mi padre era un hombre joven cuando soñaba con tener una casa en la playa en su ciudad natal Santa Marta y en 1990, con el apoyo de mi madre, hicieron realidad su sueño. Lo que comenzó como un campo de hierba para mí y mis hermanos para jugar, pronto se convirtió en la reunión social de la familia Hernández.

Mis padres primero construyeron un área de aseo seguido de una cabaña en la playa que luego se convirtió en una casa de una sola planta, que se convirtió en la casa que ves ante ti.

Papá tendría sus reuniones del club de pesca, mamá entretendría a la familia y amigos; y yo me quedaría hasta tarde en la piscina bebiendo cerveza y escuchando música con mis amigos.

Con el tiempo, la familia creció y ahora mis padres tienen más de 12 nietos y era cada vez más difícil reunirlos a todos. Entonces, un día mi mamá dijo que deberíamos agregar más habitaciones y yo dije “¿por qué no construir un hotel?”.

Años después y después de miles de parrilladas, fiestas y bodas de miembros de la familia, decidimos que era hora de abrirles las puertas a todos. Queremos compartir el estilo de vida de Santa Marta de la manera en que fue pensado al despertar con el sonido de las olas y al relajarnos en la playa de nuestra ciudad, con un verano interminable en nuestra casa de Casa Verano.

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